Reconstrucción IGLESIA de SOLENTINAME / álbum / 2011

 

Icono de la Teología de la Liberación –movimiento alternativo de la iglesia católica ampliamente difundido en  Latinoamérica, especialmente en países como: Nicaragua, El Salvador o Brasil; Perseguido por algunos estados y la jerarquía eclesiástica por sus vinculaciones con la política como lucha de clases, la lucha armada como recurso último (a pesar de propugnar la no violencia) y el cuestionamiento de los dogmas católicos-; La Iglesia de Solentiname ha sido un edificio relevante en la historia reciente de Nicaragua sobre todo por ser escenario de discusiones teológicas y políticas -transcritas en el libro llamado: ¨El Evangelio de Solentiname¨- que hiciera la comunidad de campesinos y artistas, fundada y dirigida por el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal en el remoto archipiélago del Gran Lago de Nicaragua en los años sesentas y setentas. La originalidad plástica del edifico -donde creo que jamás importó el concepto mismo de estilo- no permite con justicia definirlo como una construcción rural vernácula; Sin pretenderlo, por su sencillez y pobreza, en su estilo, la iglesia borra los límites de la tradición vernacular y la arquitectura moderna. Matrimonio posible en la pobreza de formas y el sentido práctico – funcional que ambas buscan. Tras el altar un fondo hecho con latas rojas de gasolina clavadas a la pared, y una fachada principal de cedazos –usados en el campo para gallineros- que se nos presenta ahora coloreada y compuesta en un juego neo plástico; Y las pinturas murales retomadas de dibujos infantiles lo atestiguan. El edificio resuelve su estructura desde la mayor simplicidad que puede ofrecer un contenedor de planta rectangular para poder congregar una asamblea: una nave central y dos laterales se disponen entre una columnata a la manera de las iglesias coloniales, llevando todos los elementos constructivos a la mínima expresión, las columnas apenas muestran intención de decoración alguna, todo es meramente estructural, práctico. A la llegada de Cardenal al archipiélago en 1966 la iglesia se encontraba en un aletargado proceso de construcción que apenas había logrado conformar y sin terminar tres de las cuatro paredes de su estructura, encontrándose en ese entonces en un avanzado estado de deterioro por su exposición a los elementos y las termitas. La configuración definitiva de la iglesia se lograría en los próximos años, mismos en los cuales cuajaría el proyecto de la comunidad hasta su disolución por la integración de la mayoría de sus miembros en la insurrección popular armada que habría de derrocar al dictador Anastasio Somoza en 1979.

Dediqué la mayor parte del año 2011 como arquitecto al encargo de la reconstrucción del edifico, el cual se encontraba en un agravado estado de deterioro –reconstruimos cerca del 70 % del inmueble-, condición agravada por su situación entre la selva tropical húmeda y el que la mayor parte de su estructura se haya realizado en adobe y madera, materiales biodegradables sensibles a la humedad. Tras múltiples intervenciones recientes con poco respeto hacia la forma original del edificio, y un relativo abandono desde que dejó de utilizarse con la frecuencia de los años de la comunidad, la iglesia había perdido mucho del carácter de su época de mayor auge en los setentas. En la restauración fotografías de la panameña Sandra Eleta sirvieron para rehacer la fachada principal. El estudio de las múltiples capas de pintura sobre las paredes y la estructura de madera sirvió para determinar una combinación cromática y de tonalidades lo más cercanas a las del edificio original. En mi intervención hubo aportaciones puntuales a la configuración actual del edifico, sin embargo el trabajo final debía sobre todo lograr la invisibilidad del arquitecto, restaurar aquel documento que construía la utopía. La iglesia luce como si toda la vida hubiera estado ahí. La iglesia luce un campanario que nunca tuvo, así como la pared tras el altar principal tiene ahora un inmenso tragaluz para iluminar el que antes fuera un edifico oscuro durante el día, el cromatismo de la estructura del techo es nuevo también y el contrafuerte que se aprecia tras el muro del altar.

Me interesa retratar en esta propuesta el proceso, el gesto restaurador, la intervención en un lugar con la participación de los campesinos, algunos de los cuales ya habían trabajado en la construcción del edificio en los años setentas. Todas las fotos de registro que presento aquí, son de mi autoría. El proyecto se presentará como una serie de cajas de luz en 25 fotos impresas como diapositivas. Creo que quien vea las imágenes sin tener un conocimiento previo de su historia pueda advertir muchas cosas: la tensión entre modernidad y tradición en la arquitectura del edifico, la relevancia del mundo rural y su aportación a la sociedad actual lejos de los folclorismos -por más que he buscado no he podido hacer un símil entre esta iglesia u otra que yo haya visto en Nicaragua o América Central-; La conciencia de la realidad tropical reflejada desde la arquitectura es también importante –el edifico está pensado para unas determinadas condicionantes climáticas a las cuales da respuesta eficientemente desde la física de la arquitectura-. Por último me interesa presentar este proyecto de arquitectura en contraposición al fashionismo y al juego espectacular al que se presta la arquitectura de hoy en día, donde parece que lo que vale es esa competencia interminable entre: ego, presupuestos, extravagancia y gestos.